viernes, 23 de noviembre de 2007
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Sólo por y para vosotros
El frío y la lluvia han llegado ya a Madrid. Creo que traje las nubes conmigo desde Bolonia, quizá intuyendo que estos días iban a ser grises.
Es lo que ocurre después de tomar una dosis de cualquier droga tras un periodo de abstinencia: el mono se vuelve más fuerte.
A estas alturas del curso, aún continúo viéndoos por los pasillos de la facultad, escuchando vuestras risas en clase… Supongo que mi mente intenta manteneros cerca de algún modo. A veces, incluso, me sorprendo a mí misma sumergida entre fotos y recuerdos, pensando en cómo serán ahora vuestras vidas, que sólo puedo imaginar a través de vuestros mensajes.
Podréis tacharme de sentimental (y seguramente lo seré), pero todo esto no dejará de ser cierto. Lo único que quiero deciros es que os echo de menos.
No necesito compartir mucho más con vosotros para saber que sois especiales. Hay personas que en un solo instante pueden marcar toda una vida.
Imaginad lo que significa haber pasado casi dos décadas en soledad, buscando apoyo en arenas movedizas, rebotando de un grupo a otro con la sensación de no encajar nunca en ningún sitio, con la convicción de no ser verdaderamente importante para nadie, con la impresión de que en alguna parte del mundo tendría que existir esa amistad con la que siempre había soñado (idealizado?) y que andaba buscando.
Tratad de comprender la frustración y la desesperanza que supone el no hallarla. ¿Acaso yo no la merecía?, ¿qué hacía mal?
Y ahora imaginad que tras tanto tiempo en su búsqueda, en el momento más adecuado y a la vez inesperado, al fin, la encontráis... y tenéis que decir adiós.
Vuestra ausencia podría haber hecho del 2007 un año horrible. Y sin embargo, me atrevería a decir que ha habido pocos más felices que éste.
¿Queréis saber por qué? Porque aunque no estéis aquí, seguís estando muy cerca; porque desde que os conozco no he vuelto a sentirme sola; porque no hay motivos para la tristeza cuando una tiene, aunque lejos, todo lo que necesita en su vida.
Sólo me queda deciros que este año, por primera vez en mucho tiempo, estoy deseando que llegue la Navidad; porque sé que, con los primeros copos de nieve, también llegarán los que más me importan.
I miss you so much...
Vous me manquez...
Ho nostalgia di te...
Ich vermisse dich...
lunes, 22 de octubre de 2007
¿DÓNDE ESTÁS?
martes, 11 de septiembre de 2007
VEINTE AÑOS
Ese era el tiempo que ella llevaba buscando, en vano, lo que nunca había tenido y siempre había deseado.
Lo buscaba, a veces con ilusión y vehemencia; otras desesperadamente y sin esperanza. Lo perseguía, a veces como si se tratara de un sueño; otras como si fuese algo factible de alcanzar.
Juró verlo en algún momento, incluso creyó llegar a tocarlo con la punta de sus dedos. Pero la verdad era que siempre terminaba deshaciéndose entre sus manos.
Se esforzaba en conseguirlo, cambiando su propia forma para conquistar lo que anhelaba.
A veces era dulzura, a veces rebeldía.
A veces vulnerable, a veces inmortal.
A veces era trascendental, a veces insustancial.
A veces seriedad, a veces diversión.
A veces era flexible, a veces categórica.
A veces hablaba, a veces callaba.
A veces era sumisa, a veces independiente.
…
Pero hiciera lo que hiciera, jamás lograba dar con esa persona: Aquella que supiera entenderla, que comprendiera sin necesidad de palabras. Aquella que estuviese en el lugar adecuado en el preciso instante, que se preocupara por ella. Aquella que la valorara de verdad, y que además potenciara sus virtudes. Aquella que diese por ella lo mismo que ella era capaz de entregarle: todo.
Y llegó un día en el que llegó la desesperanza.
Aquel frío verano, las nubes comenzaron a pintar en tonos grises cada rincón de la casa y cada suspiro en el aire, amenazando con ponerse a llorar en cualquier momento. Las ventanas de su habitación se volvieron opacas a la luz, impidiendo que ninguno de los tímidos rayos del Sol se colase entre las sombras.
Algo se había colocado justo encima de sus hombros, algo extremadamente pesado.
Estaba sola, como era costumbre desde hacía algún tiempo, y ya ni siquiera tenía ganas de seguir con su búsqueda. Se había dado por vencida.
Sin embargo, como suele decirse, todo llega cuando menos se espera. Por eso, precisamente aquel día, ella iba a encontrar lo que tan fuertemente había ansiado.
Apareció de repente, sin más, al final del pasillo: Una figura humana la observaba atentamente desde allí. La oscuridad no le permitía reconocer sus rasgos, pero la posición de su cuerpo parecía reflejar curiosidad y miedo al mismo tiempo. Algo en ella le era familiar, así que, casi sin darse cuenta, comenzó a avanzar en su dirección.
Para su sorpresa, la figura empezó a mover uno de sus brazos lentamente, siguiendo el compás y la inercia de sus pasos. Le estaba tendiendo la mano.
Y entonces llegó hasta ella. Fue en ese momento, al final de su camino, cuando descubrió que aquella mano era la suya, que aquella silueta no era otra que su silueta, y que estaba contemplando su propia imagen en el espejo.
Dicen que desde entonces, nunca más volvió a sentirse sola. Aquel fue el día que encontró a su mejor amiga.
jueves, 5 de julio de 2007
miércoles, 4 de julio de 2007
DÍAS DE COLORES
pero los grises pronto llegaran,
y tengo miedo de que me dejes solo en el hielo
sin arropar,
y sienta frío.
y los azules están al llegar,
y tengo miedo de que una marea me inunde
sin avisar,
y sienta frío
Frío
Y que los pájaros mueran sin ti
Frío
Las piedras lloren su sangre
de tanto frío
La gente sea cobarde
Frío
Y yo me muera sin ti
Los días rojos se murieron ya,
pero los blancos pronto nacerán,
y tengo miedo de que esta canción no te guste
si es para ti,
y sientas frío.
y los violetas nos visitaran,
y tengo miedo de que olvidasen la utopía
en el portal,
y sientan frío.
Frío
Y que los pájaros mueran sin ti
Frío
Las piedras lloren su sangre
de tanto frío
La gente sea cobarde
Frío
Y yo me muera sin ti
martes, 3 de julio de 2007
ME VOY
Una mezcla de emociones se agolpa en mi pecho impidiéndome respirar: ilusión, esperanza, alegría, incertidumbre, tristeza, nostalgia… y hasta miedo.
Cuando comencé a preparar mi viaje, nada me asustaba, pero ahora todo el mundo me repite “ten mucho cuidado”, y a sólo unas horas de partir, no paro de preguntarme… ¿realmente correré peligro?
Supongo que siempre sentimos nuestro hogar como el lugar más seguro de todos, pero la realidad es que hoy en día, por desgracia, nadie se salva de la lacra del terrorismo. Además, si el destino decidiera que ha llegado mi hora, la muerte podría venir a buscarme tanto allí como aquí. Así que, ¿de que sirve preocuparse?
Me voy lejos, es cierto, y me voy a un lugar que dista mucho de lo que conozco, pero tal vez sea esto lo que necesite para seguir creciendo. Algo me dice que todo saldrá bien.
Al contrario que muchos, que andan con la barbilla bien alta, no me voy con la intención de cambiar el mundo. Yo no soy quién para darle la vuelta a nada, y menos a lo que no conozco. Al fin y al cabo, el que se cree con derecho a modificar algo, ¿no está dando por supuesto que su visión es la correcta, única y verdadera?
Tampoco me voy, como otros, con la prepotente alma de la caridad. Ellos tienen tanto que ofrecerme como yo a ellos.
Simplemente... me voy.
Así pues, me voy con los ojos bien abiertos. Me voy con ojos de descubrir.
Me voy con las manos bien abiertas. Me voy con manos de dar y recibir.
Algo me dice que todo saldrá bien.
Quién sabe, es verano, ¿no? Quizá, al fin, sea tiempo de cosecha.







