domingo, 4 de enero de 2009

jueves, 25 de diciembre de 2008

Changeling

Además de las “fabulosas” películas navideñas para todos los públicos que encontramos en la cartelera por estas fechas, por suerte, también podemos toparnos con otras que realmente merecen la pena y que huelen a estatuilla, ya me entendéis.


El martes tuve el placer de ver Changeling (El Intercambio), de Clint Eastwood.


Como no me siento capacitada para hacer una crítica cinematográfica en condiciones, me limitaré a daros mi humilde opinión como persona que disfruta, y mucho, con el séptimo arte:


El Intercambio es la historia de una madre soltera, Christine, que un día, al volver del trabajo, descubre que su hijo Walter ha desaparecido. Tras un largo periodo de infructuosa búsqueda, la policía encuentra al niño… En realidad, a uno niño, pues Christine está convencida de que ese no es su hijo. Sin embargo, la policía hace todo lo posible para cerrar el caso, desviar la mirada pública del corrupto Cuerpo de Los Ángeles y demostrar que, en realidad, Christine está intentando eludir sus responsabilidades como madre.


La cuestión es que, lo que aparenta ser un drama familiar, termina convirtiéndose en un asunto de corrupción policial y política, mezclado a su vez con la vida de un psicópata y un homicidio múltiple en primer grado… casi nada. Lo más escalofriante es que la historia se basa en hechos reales. Menos mal que en Hollywood la justicia siempre (o casi siempre) triunfa.


Sea como sea, la película es digna de ser disfrutada. La estética años 20 está sumamente cuidada, la banda sonora es magnífica, y he de reconocer que aunque Angelina Jolie no me gusta nada, seguramente éste sea el papelón de su vida (lo que no quiere decir que lo desempeñe a las mil maravillas, pero ya sabemos todos que por ser ella, se llevará el Óscar a Mejor Actriz).


Clint Eastwood, cuando se lo propone (como en Mystic River) es un genio: elegante y clásico, sin llegar a parecer rancio o rígido; brutal, a la vez que enternecedor.


Creo que sabe reflejar muy bien lo que mueve a las personas, los sentimientos y las relaciones humanas. Es cierto que en algunas escenas (como la del interrogatorio del chico que aparece) recurre al método de “lágrima fácil”, pero durante el resto de la película, desde los primeros minutos, lo verdaderamente emotivo es la relación madre-hijo que nos muestra, aquella mecida únicamente por el amor incondicional.


En ese amor se basa todo el film. Porque sin amor no habría búsqueda, ni lucha, ni espera, ni esperanza (“I feel him”).


No sé, será que soy una sensiblona, o que me salió en instinto maternal, quién sabe, pero no pude evitar llorar a moco tendido con el último diálogo de la película.


Pensar que la vida de una mujer puede basarse únicamente en la esperanza que alberga en su corazón de recuperar a quien ama… es demoledor.


No dejéis de ir al cine.

jueves, 18 de diciembre de 2008

La madrugada tiene ojos hinchados
y pestañas sin máscara.
Hace ya veintiún años que no duermo.

Y no soy más que un perro malcriado,
mojado y con el rabo entre las piernas,
que aúlla tras morder la mano de su dueño.

Mil te quieros estallan
en el corazón y se estrellan
contra la pared de mi habitación.

¿Quién calmará mis ansias
y colmará mis sueños?
¿Quién más espantará a los cuervos
que sin piedad se lanzan a arrancarme los ojos?

¿Quién si no tú, mi vida,
apartará las piedras del camino?
¿Quién me hablará de amor
conjugado en adverbios de infinito?

¿Quién me despertará esta noche
cuando llore dormida?
¿Quién vendrá a sacarme
de esta pesadilla… que no termina?

Marta B.

17-11-2008

martes, 2 de diciembre de 2008

Io lavoro, e penso a te;
torno a casa, e penso a te;
le telefono, e intanto penso a te;
come stai? e penso a te;
dove andiamo? e penso a te;
le sorrido, abbasso gli occhi, e penso a te.

Non so con chi adesso sei,
non so che cosa fai,
ma so di certo a cosa stai pensando.
È troppo grande la città per due che, come noi,
non sperano però si stan cercando.

Scusa, è tardi, e penso a te;
ti accompagno, e penso a te;
non sono stato divertente, e penso a te;
sono al buio, e penso a te;
chiudo gli occhi, e penso a te;
io non dormo, e penso a te.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Mortal y rosa

Sólo encontré una verdad en la vida, hijo, y eras tú. Sólo encontré una verdad en la vida y la he perdido. Vivo de llorarte en la noche con lágrimas que queman la oscuridad. Soldadito rubio que mandaba en el mundo, te perdí para siempre. Tus ojos cuajaban el azul del cielo. Tu pelo doraba la calidad del día. Lo que queda después de ti, hijo, es un universo fluctuante, sin consistencia, como dicen que es Júpiter, una vaguedad nauseabunda de veranos e inviernos, una promiscuidad de sol y sexo, de tiempo y muerte, a través de todo lo cual vago solamente porque desconozco el gesto que hay que hacer para morirse. Si no, haría ese gesto y nada más.


Francisco Umbral

jueves, 16 de octubre de 2008

Always All Ways (Apologies, Glances and Messed up Chances)

I guess I'm trying to say I'm sorry,
but it always comes out wrong.
I think a part of you still loves me,
even though we're moving on.

Always, all ways, I wanted us to be,
always, all ways, you and me.
And I wait here on my own,
and I wait for you to see
all the time I spend alone now
won't comfort me.

Always all ways...

And I'm sorry for what happened,
but I want you there to see
that I'm changing all my actions,
I don't wanna set you free.

Always, all ways, I want to see you through,
always, all ways, me and you.
And I wait here on my own,
and I wait for you to see
all the time I spend alone now
won't comfort me.

'Cause I'm waiting for you,
I'm waiting for you.
Give me answers, get me through.
I will wait...

Always, all ways, I wanted us to be,
always, all ways, you and me.
And I wait here on my own,
and I wait for you to see
all the time I spend alone now
won't comfort me.

'Cause I'm waiting for you,
and I'll wait here for you.
Give me answers, get me through.
I will wait...

'Cause I'm waiting for you,
I'm waiting for you.
Give me answers, get me through.
I will wait...

Always, all ways

sábado, 4 de octubre de 2008

No sabes cuánto te he querido



No sabes cuánto te he querido,
olvidarte es saber que no hay forma.
Ahora tengo que aprender a desnombrarte
con los ojos más que con la boca.

Sigues siendo la dueña
del gigante que se esconde en mi silencio.

Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles.
Caminar sin ti no es del todo andar,
has llenado los semáforos de sangre.
No me moriré, pero ya verás
como no sabré esquivar los vientos que te nombran,
no me cansaré de pensar que estás
a mi lado, pero no como una sombra.

Y no sabes que aún cocino para ti,
y no sabes que dibujo tu perfil
con las frases que hace tiempo te escribí,
con las frases que ahora estallan junto a mí.

Y no sabes que no debes sonreír,
no me abraces, que no sabré salir de los besos
que de pronto no me das, de este fuego
que te alumbra cuando no estás.

Has cambiado mi forma de mirar,
has cambiado el sentido de las calles.
Caminar sin ti no es del todo andar,
has llenado los semáforos de sangre.
No me moriré, pero ya verás
como no sabré esquivar los vientos que te nombran,
no me cansaré de pensar que estás
a mi lado, pero no como una sombra.